Concejo de Caso Itinerario: Puertu de Tarna - Las Señales - Colláu Musiquiellu - La Campona - Tarna Dificultad: Media - Alta Distancia: 12 km Duración: 4 h 10 min
La ruta se inicia en el Puertu de Tarna, debiendo tomarse la carretera que conduce a Puebla de Lillo hasta alcanzar el Puertu las Señales, que deslinda los términos municipales leoneses de Maraña y Puebla de Lillo.
De lo alto del pueblo parte a la derecha una pista forestal que asciende hacia una pradera donde existen dos pequeñas charcas. En este punto se abandona la pista para proseguir en dirección norte por la senda que se dirige hacia el Llanón de Utras, planicie por la que discurre un divagante arroyo que encharca todo el área. Desde aquí, se inicia la ascensión a la collada de Les Llastres de Monéu, donde aún permanecen algunas estacas de un antiguo deslinde.
A la derecha se divisan ya las cumbres de los Porrones de Monéu y el Remelende. La ascensión a ambas puede realizarse siguiendo la divisoria de aguas de Asturias y León sin demasiado esfuerzo. La vista desde el Picu Remelende es una de las más grandiosas del Parque. Desde esta privilegiada atalaya colgada sobre el Puertu Tarna, los valles altos del Nalón, al norte, y los puertos de Lillo, al oeste, ofrecen un amplio y espectacular paisaje.
De regreso a la collada, realizando el mismo recorrido, es hora de iniciar el descenso hacia el Colláu Musiquiellu. En la bajada no resultará extraño avistar rebaños de rebecos en sorprendente equilibrio sobre las más escarpadas peñas. La sierra es también transitada por el esquivo lobo en sus correrías nocturnas y, con algo de suerte, es posible incluso avistar a la mayor de las aves rapaces de estas tierras, el águila real.
Desde el collado, el itinerario prosigue por una senda que desciende a la izquierda. Al principio el camino es casi imperceptible entre la vegetación. No obstante, enseguida se hace de más fácil andadura y alcanza el fondo del valle de la Riega Mongallu a la altura de la vega del mismo nombre, reconocible por la ruinosa cabaña que allí existe. Prosiguiendo el itinerario por el sendero al norte se llega hasta la parte superior del desplome que da lugar a la Cascada del Taballón, un salto de agua de singular belleza. El difícil descenso debe realizarse siguiendo los hitos de piedra a la izquierda de la cascada, hasta llegar a las praderas de La Campona desde donde el Taballón ofrece sus mejores vistas.
La senda que arranca a la derecha de La Campona es de acceso restringido. Por ello, el itinerario debe tomar el ancho camino que a la derecha desciende en dirección al valle del Ríu L'Ablanosa. De este modo, bordeando los majestuosos hayedos del Monte Saperu, se alcanza el caserío de L'Armadiella, de donde no resta más que dirigirse a la localidad de Tarna mediante un corto paseo por la carretera.
La Peña del Viento y la Peña Los Fornos configuran un destacado bastión de la cordillera Cantábrica que se yergue sobre los albos pliegues que los sostiene, en medio de ese exuberante manto vegetal que cubre hasta sus últimos rincones, el vasto territorio del parque natural de Redes. La Peña del Viento domina también el laberinto de tajos y de la quebrada orografía que constituyen uno de los parajes más bravíos e inhóspitos de la región.
Para acceder a sus cimas, la ruta propuesta arranca en la localidad casina de Bezanes (664 m), núcleo rural situado en la carretera AS-17. Aquí acometeremos la dura ascensión por medio de una pista de montaña (P. R. AS-66) que culmina en Brañagallones (1.215 m) 11 kilómetros en 3 horas -el acceso a esta vega se puede llevar a cabo en vehículos destinados al servicio público, lo que acorta en tiempos y distancia el total de la ruta-. La majada constituye un prodigioso rincón natural salpicado de cabañas pastoriles y un refugio. Una vez agotado el primer tramo, nos adentramos en el bosque, tomando la ruta P. R. AS-66.2, inicialmente común a las rutas de la Peña del Viento y el Cantu del Oso. Proseguimos por la traza de una pista forestal que irrumpe el mar de corpulentos ejemplares de hayas. Más adelante cruzaremos el río Monasterio hacia la margen opuesta y superamos a continuación el estrangulamiento del crestón de Peña Sellar hacia una vaguada procedente de la Peña del Viento. Pasamos al lado de la fuente del Otero y más adelante con la braña de Valdevezón, que nos queda ligeramente separada a la derecha del camino (1.350 m.) 11,9 kilómetros en 4 horas.
Continuamos con la ruta original hasta el entronque de senderos ubicada al lado del cauce del río. Aquí giramos a la derecha obviando el camino del collado Arenes, en dirección al gran anfiteatro de Realcada. En nuestra progresión, cruzaremos al lado de la famosa cueva de Valdevezón (1.400 m) acometiendo la fuerte ascensión por una vaguada que está amparada por el crestón de La Cuchilla. Después cruzaremos por la fuente La Corcoxia para seguidamente el collado de Agujas (1.841 m) 14, 9 kilómetros en 5 horas y 30 minutos. La pétrea silueta de la Peña del Viento presenta por el sur su cara más vulnerable, ladera que vamos a superar zigzagueando toda su vertiente que culmina en los resaltes calizos que coronan la atrevida cumbrera (1.992 m) 15,2 kilómetros en 6 horas.
La cima se constituye como un privilegiado balcón sobre los paisajes de la montaña asturleonesa. En nuestro retorno dirigimos los pasos hacia el contiguo Pico Fornos, descendiendo por las fajas herbosas que acarician los contornos de esta montaña. (1.928 m.) Un buzón con una cruz y una placa dedicada, forman parte del modesto homenaje que hemos hecho en octubre del año 1.989 al montañero y amigo Casimiro Argüelles al cumplirse el décimo aniversario del fatal accidente, acaecido en esta montaña en septiembre de 1.979.
Por el valle de La Mayaína proseguimos con el retorno a Bezanes pasando por la vieja majada y su laguna hasta llegar al rellano de Valdevezón, donde se levantan dos cabañas. Aquí conectamos con el camino de subida cerrando así el circuito montañero. La ruta retoma el camino de Brañagallones y después la pista de montaña que finaliza en el pueblo de Bezanes. Fuente La Nueva España
Concejo de Sobrescobio Itinerario: Sotu de Agues - Puente del Retortoriu - Foces de Llaímo - Cruz de los Ríos Dificultad: Baja Distancia: 7.1 km (ida y vuelta) Duración: 4 h 40 min (ida y vuelta)
Por su belleza y fácil andadura, la Ruta del Alba se ha convertido en uno de los elementos emblemáticos del recientemente declarado Parque Natural de Redes.
En Sotu de Agues, hermoso pueblo de hórreos, corredores y balaustres de castaño a sólo dos kilómetros de Rioseco, capital municipal, se toma un ancho camino por el que el tránsito rodado se ha restringido exclusivamente a los vehículos agrarios. Esta vía era el paso utilizado de antiguo por pastores y arrieros para alcanzar el valle vecino de Aller.
Pasada la piscifactoría, el camino se interna ya en las angosturas del río Alba. A ambos lados las laderas aparecen cubiertas de castañedos y pequeñas manchas de roble. El las laderas más altas pueden observarse, en las primeras horas de la mañana, o al atardecer, ejemplares de rebeco, especie que constituye una de las mayores riquezas cinegéticas del concejo.
Enseguida se alcanza el paraje Campurru, donde aún se conservan las ruinas de los cargaderos de la mina Carmen, situada en la loma de Pandanes en pleno monte de Llaímo. Duro Felguera extrajo hierro de esta explotación desde el año 1922 hasta 1967. El mineral se transportaba por el camino hasta Rioseco y desde aquí a Laviana por un ferrocarril minero propiedad de la empresa y hoy ya desmontado.
A poco menos de media hora de los cargaderos se alcanzan las brañas de La Vega, encrucijada de caminos donde finaliza la pista, tomándose al frente un estrecho sendero que penetra en las Foces de Llaímo. A partir de aquí, el camino discurre entre altas paredes verticales, de cuarcita al principio y calizas después, entallado a lo largo de voladizos excavados en la roca y bordeando un arroyo torrencial en el que se suceden cascadas de hasta diez metros de altura, rápidos y pozos como los del Covallón, el Calvu, les Lleroses o la Sapera. A ambos lados de la senda crecen en fisuras y rellanos numerosas hayas, tejos, escuernacabras, mostajos y tilos. Si se presta atención podrán encontrarse incluso, en las rezumantes paredes rocosas, numerosos ejemplares de una planta carnívora fácilmente reconocible por los restos de pequeños insectos que se encuentran atrapados en sus pegajosas hojas, la tirigaña.
A lo largo del trayecto el camino cruza dos pequeños puentes de medio punto construidos en mampostería de piedra caliza que apuyas el arranque de sus arcos sobre las paredes del roquedo: la Pontona, primero, y el puente de Resquiebra, después. Se alcanza de este modo el final de las foces en la Cruz de los Ríos, abriéndose repentinamente el paisaje a un paraje de praderas dominado por la frondosidad de los hayedos de Llaímo y las alturas de El Retriñón, vértice de los concejos de Aller, Caso y Sobrescobio.
Concejo de Caso Itinerario: Tarna - Cruce de Terreros - Llanu'l Toru - Cruce de Terreros - El Taballón Dificultad: Baja Distancia: 9.5 km (ida y vuelta) Duración: 3 h 25 min (ida y vuelta)
La ruta de la Cascada'l Taballón es de acceso restringido, por lo que el visitante que desee realizar este hermoso paseo deberá ponerse en contacto con la Administración del Parque Natural de Redes para solicitar la oportuna autorización, en las condiciones que ésta determine.
El itinerario se inicia en la aldea de Tarna, último pueblo en la carretera que sube hacia el puerto del mismo nombre. El moderno trazado urbanístico de esta localidad es debido a su reconstrucción por el Servicio de Regiones Devastadas finalizada la Guerra Civil. No en vano, la totalidad del pueblo fue destruida durante los violentos combates que en la primera semana de octubre de 1937 enfrentaron a las tropas republicanas de El Coritu con las brigadas navarras de Muñoz Grandes, que buscaban ganar el acceso a la zona central de Asturias por la carretera abierta a mediados de 1935.
En Tarna debe tomarse la pista de hormigón que conduce al cementerio del pueblo. Al principio el paseo discurre por un camino que entre prados cerrados de muros de piedra asciende para internarse en la frondosidad de un hermoso bosque de hayas. Pasadas las cabañas de Los Llinares y Terreros se alcanza la encrucijada del mismo nombre, prosiguiendo aquí el itinerario por la senda que arranca a la izquierda. Así, tras un nuevo desvío en la misma dirección, se toma una empinada vereda que conduce hacia los prados instalados en un claro del bosque. No resta ya más que seguir la señalización pintada en los árboles para en quince minutos alcanzar los denominados Rebollos de Llanu'l Toru, centenarios ejemplares de hasta casi diez metros de perímetro, árboles testigo de las incursiones militares que por Tarna pretendieron o consiguieron ganar el centro de Asturias: las tropas carlistas en 1836, durante la primera guerra, las cristinas algunos meses después; amigos de los viajeros medievales que ya entonces utilizaban el Camino Real de Tarna a Villaviciosa o incluso, quizás, de las legiones romanas que, según algunos autores, abrieron por vez primera esa vía.
De regreso a la encrucijada de Terreros, el itinerario prosigue en suave ascensión a través de las espesuras del hayedo de Monte Saperu, refugio aún de urogallos, corzos y jabalíes, alcanzándose en poco más de treinta minutos la fuente donde finaliza el camino.
Se prosigue ahora por un sendero de fácil andadura que dejado atrás el bosque desciende hacia la cabaña de La Campona, desde donde se alcanza enseguida la Cascada'l Taballón. Allí las aguas del Regueru'l Mongallu se precipitan desde el Cuetu Negru, salvando con estruendo el desnivel que las llevará al Ríu l'Ablanosa, afluente del Nalón. La cascada, aunque de escaso caudal, es de una singular belleza, por la altura del salto y por lo majestuoso del hayedo que la enmarca y trepa con ella peñas abajo apoyándose en no se sabe que ocultas fisuras.
La prestigiosa naturaleza del parque natural de Redes tiene en el valle de Valdetanes su máximo exponente. Esta parcela de la geografía casina se extiende en sentido Norte-Sur, desde la presa de Tanes hasta la barrera calcárea del pico Riegos y el Cantu la Carrerina. Su flanco occidental está protegido por los eslabones montañosos de la sierra Bermeja, mientras que hacia el Oriente confina este barranco una modesta serranía integrada por los picos Sellar, La Berruga, Carril y Cerro Pando, que hacen de frontera natural con el valle del río Caleao.
El conjunto de paisajes que envuelve su marco orográfico forma una ininterrumpida serie de valores conjugados por la magia y frondosidad de sus bosques, las rústicas majadas de Rituerios, Llamargón, La Gallera, Fresnéu, Llaneces, Trapa, La Carrerita y el entorno, circundado por un inacabable rosario de montañas.
Las remotas aldeas de Valderosa y Ablanéu que se localizan en el umbral del valle son los lugares idóneos para iniciar esta mágica ruta que discurre toda ella por la zona 2 o de uso moderado.
Se accede a estos dos núcleos por medio de una carretera local, que arranca desde el punto kilométrico 50,5 de la AS-17, distantes unos 5 kilómetros. Soslayando el desvío a Ablanéu, la carretera cruza el río accediendo a Valderosa (750 metros) por la margen izquierda del valle. En este lugar el itinerario afronta desde el inicio una sinuosa remontada por una pista de tierra bajo la ladera de la Peña Lavayo, montaña íntegramente de la sierra, que confina la vega de Bimblenes. La pista, con buena traza, se ciñe a los plegamientos de la ladera profundizando hacia el sur de manera cómoda. Hemos de cruzar el lecho de un nuevo arroyo tras el cual franqueamos una portilla y, sin apenas esfuerzo, muy pronto alcanzamos unas cabañas agrupadas en medio de la ladera. Estamos situados en el atractivo marco natural que domina esta braña denominada Rituerios (850 metros), 3 kilómetros en una hora de marcha.
En medio de la majada surge a la derecha el camino directo a Bimblenes, mientras que la ruta propuesta baja ligeramente hacia el cauce del siguiente arroyo que cruzamos previamente tras la apertura de un cierre metálico. Una nueva remontada sombreada por ejemplares de hayas nos sitúa más adelante en un crucero desde el cual se desprende hacia la izquierda un corto ramal de pista que finaliza al lado de una cuadra. La ruta original arranca con brusco giro a la derecha, encarando una fuerte subida por la ladera de la sierra y enlazando más arriba con la otra pista que comunica la braña de Fresnéu con Llamargón y La Gallera.
Desde el mismo crucero hemos de torcer a la izquierda, por donde nos vamos directos a esta última majada de La Gallera (1.130 metros), 4,5 kilómetros en una hora y 45 minutos de marcha, que está suspendida en un plano de la ladera. La Gallera es uno de los escaparates más sobresalientes de la zona, dominando todo el incomparable marco del paisaje de Valdetanes.
Siguiendo la huella de un sendero que avanza en dirección al filo de la sierra, cruzaremos diagonalmente al Poniente por un tallado espolón hacia la cabecera de la vallina Fresnéu, culminando en la amplia escotadura de La Campa Cruz, hermosa campera situada a caballo de los municipios de Caso y Sobrescobio (1.191 metros), 5,2 kilómetros en 2 horas de marcha. Desde esta balconada se contemplan los más emblemáticos paisajes del parque. Hacia las caídas occidentales se extiende la cuenca del río Nozalín. En un plano más alejado, la cadena de montañas del Crespón y sierra Escrita nos muestra lo abrupto de su morfología alpina, de afiladas aristas y profundos canalizos. Continuamos con la ruta propuesta marchando directamente a la contigua collada Cruz. Aquí retomamos la vertiente de Valdetanes, yéndonos por la cabecera del mismo. Seguiremos la traza de un visible sendero que avanza hacia La Carrerina bajo los espolones de la crestería del pico Riegos. El itinerario, sin posible error, afronta un bonito recorrido internándonos en la fronda boscosa densamente poblada de hayas. Caminamos cómodos por este paraje virginal que mantiene inagotables los valores más estimados de Redes. En medio del bosque, y a partir de un gran peñón que tapona el sendero, comienza una nueva pista que con las mismas características anteriores nos sitúa en la majada de La Carrerina (1.135 metros), 8 kilómetros en 3 horas de marcha.
Rebasando la frontera arbórea, aquí iniciamos el retorno siguiendo inicialmente el lomo del cordal de La Berruga. El rápido descenso nos coloca en la prestigiosa collada de La Trapa, campera a caballo de la sierra y provista de una buena fuente. Nada más cruzarla hemos de tomar en la nueva bifurcación el ramal de la izquierda, internándonos de nuevo en la umbría del bosque de Valdetanes.
De regreso a Valderosa el itinerario que llevamos a cabo se desliza muy escorado al arroyo principal, que en seguida vadeamos, afrontando un repentino repecho que culmina en los prados inferiores de Fresnéu (950 metros), 10 kilómetros, 3 horas y 30 minutos de marcha. Jalonado de fresnos, un camino sustituye a la pista que prosigue hacia los altos en dirección a La Gallera. Lo eludimos yéndonos por un camino que, a modo de atajo, bordea dos cuadras. Tras la última se pierde momentáneamente su huella, transformándose en un sendero que asciende diagonalmente sobre un tupido felechal. Sin problemas de pérdida, este atajo nos conecta con la pista principal de subida. De nuevo nos ponemos en marcha, ahora ya sobre la vía original. Poco a poco vamos acercándonos a Valderosa, donde finalizamos esta bonita travesía tras recorrer unos 14 kilómetros en 5 horas.
Fuente: La Nueva España
El Parque Natural de Redes, ahora Reserva de la Biosfera, está en los hermosos concejos de Caso y Sobrescobio. Entre sus maravillas destacan las Foces de Llaímo, situadas en el monte del mismo nombre y surcadas por el río Alba. Por eso se llama al Camín de Llaímo, actualmente Ruta del Alba.
Tres centenares de gargantas, foces o desfiladeros, forman los ríos al pasar entre las montañas de Asturias. Algunos sólo son visitados por los pescadores, montañeros o lugareños. También hay un buen número que son surcados ya por carreteras, perdiendo así parte de su misterio natural, aunque ganando en atractivos para el denominado turismo verde, que prefiere lo más cómodo, el coche y cortas caminatas. Pero uno de los desfiladeros de moda en esta región, aparte de la Garganta del Cares y el de Les Xanes; es el de Llaímo, mal llamado Ruta del Alba, incluso por las autoridades y algunos lugareños, pues este río ya tiene más arriba su Foz del Alba; y en Asturias hay más de una docena de accidentes geográficos con ese nombre, y por tanto hay varias rutas del Alba.
Hayedos
Las Foces de Llaímo están situadas en Sobrescobio y surcadas por el Alba, que tiene entre sus principales afluentes al río Llaímo, que nace en el monte del mismo nombre, importante hayedo, y reserva de caza, donde hay venado, corzo, rebeco, jabalí, lobo y urogallo, entre otras especies fáunicas.
Y para llegar a este desfiladero se va por Rioseco, capital del concejo, en dirección a Soto de Agues, a través de una estrecha carretera que enlaza también con los pueblos de Oviñana y Villamorey (SC-2). De Soto de Agues sale una pista minera hormigonada en dirección a un antiguo cargadero de mineral, de la explotación Campurru-Pandanes. Esa pista, por el bien del medio natural, no es aconsejable que sea empleada por vehículos masivamente, ni de excursionistas, ni de cazadores y pescadores, sino sólo por los lugareños y coches de emergencia o apoyo. Pero eso casi nadie lo quiere entender. Las autoridades quisieron proteger este bello lugar para lo que colocaron carteles limitando el paso de vehículos, pero algunos siguen corriendo por allí. Los campesinos se quejaban de que los coches no les permiten pasar con los tractores a las fincas pues aparcan por doquier.
La pista (más el sendero final del camino) tiene casi ocho kilómetros de recorrido, que se pueden hacer en unas dos horas. Pasear por las foces es poco tiempo (media hora) entre verticales paredes y el torrencial río, cruzando por voladizos excavados en la roca, contemplando las cascadas y los torrentes, rodeados de vegetación, por una senda pastoril, ahora acondicionada para facilitar el paso de excursionistas. El río se atraviesa por viejos puentes, dándole aún más tipismo al lugar. Entre el Campurru y La Vega, aún no se hormigonó la senda. Al final se llega a la 'Cruz de los Ríos' (o majada del Cuetu), donde hay un antiguo refugio. En esa zona se juntan los ríos Alba y Llaímo, toda rodeada de bosque. A la izquierda, al sureste se alza el Picu Retriñón, que con sus 1.862 metros es el más alto de la zona; al Este están el Cantu Trelleru y El Maroma. Al Sur queda la majada de La Valencia y el collado La Felguera, y al Oeste está la Foz del Alba y el nacimiento de ese río.
Uno de los más bellos y espectaculares de toda Asturias, sobre todo si tenemos la suerte de disfrutar de un buen día. Partiendo de la parte inferior del pueblo de Caleao, tomamos un camino que lleva a la cercana ermita de San Antonio. Después seguimos hasta la majada de Cotu Fresnéu y a partir de ahí por la senda más baja, cercana al curso del río. Continuando nuestro camino, llegamos a las puertas del desfiladero de Los Arrudos, formado por el río del mismo nombre que baja de los Puertos de Contorgán, en los límites asturleoneses de la Cordillera Cantábrica. El camino asciende embaldosado con grandes piedras por un paisaje de gran belleza y que en algunos tramos cruza el río gracias a puentes de una autenticidad y sencillez que sin duda harán las delicias de los más entusiastas.
El final lo haremos en el lugar llamado La Fontona, fácilmente identificable por encontrar una canalización de aguas y una cabaña que puede servir de refugio si fuera necesario. La toma de aguas es la que sirve a la ciudad de Gijón y fue terminada en 1944. Desde aquí, pasando por el angosto camino que transcurre entre las peñas a nuestra derecha se puede cruzar, por la collada de La Tabierna hasta el pueblo de Felechosa, en el vecino concejo de Aller. A la vuelta es necesario tomar precauciones, sobre todo con el piso mojado, pues no sería difícil tener un desagradable y siempre peligroso resbalón. Ida y vuelta cinco horas. Se puede hacer en bici de montaña, pero recomendamos el intento a los más expertos y voluntariosos.
Concejo de Caso Itinerario: Pendones - La Gasgasa - Fallaza - La Texera - Vega Baxu Dificultad: Baja Distancia: 13 km (ida y vuelta) Duración: 3 h 45 min (ida y vuelta)
Se trata ésta de una ruta de fácil andadura y corta distancia muy apropiada para aquellos que no dispongan de un día completo. El itinerario discurre en la mayor parte de su trazado siguiendo el valle del Ríu Corralín, afluente del Pendones, desde la localidad del mismo nombre hasta la majada de Vega Baxu.
El recorrido se inicia tomando a la entrada de Pendones el camino hormigonado que desciende al río. Cruzado éste, el itinerario continúa por la pista que da servicio a las últimas casas del pueblo, hasta alcanzar la collada por la que se accede al valle del Corralín, muy cerca ya de las cabañas de Gasgasa.
Desde Gasgasa se prosigue el paseo entre hayas centenarias y en ligera ascensión. A la derecha se divisan durante un corto tramo espléndidas vistas del curso del Nalón y las alturas del Cordal de Fuentes. El itinerario discurre así a través de las majadas de Fallaza y la Texera, cerca de esta última se encuentra el arranque del sendero por el que habitualmente se realiza la ascensión al Cordal de Ponga y el Picu Tiatordos.
Algo más allá de La Texera, la ascensión se hace más pronunciada y la pista penetra en las frondosidades del hayedo. Esta formación vegetal es la que mayor superficie ocupa en el Parque Natural de Redes, instalándose preferentemente sobre las laderas orientadas al norte, o en aquellas vallejas cerradas que retienen la alta humedad atmosférica que requiere la especie. Es quizás el hayedo el bosque más hermoso de todos los que en Asturias crecen. La espesura de sus ramas y su disposición horizontal evitan la entrada de la luz solar, dando lugar a un sotobosque extraordinariamente despejado, apenas sin matorral y, por tanto, de andadura fácil y placentera. Durante el otoño, la coloración rojiza de sus hojas tiñe los montes del parque y, sin embargo, a la llegada de la primavera explota en un verde rabioso que permite distinguir fácilmente la especie.
El itinerario finaliza ya llegados a la majada de Vega Baxu, amplia campera en la que es habitual hallar rebaños de venados pastando. Las mejores horas para la observación son sin duda las primeras de la mañana o las últimas de la tarde, cuando los calores del mediodía se atenúan y las bestias abandonan la sombra de sus boscosos refugios para acercarse a pastar a terreno abierto. En el otoño, durante la berrea, es frecuente escuchar los bramidos de los machos reclamando sus hembras y, con algo de suerte, es posible asistir al grandioso espectáculo de la lucha de los machos, entrechocando con estruendo sus cuernas mientras las hembras esperan atentas ver quien es el vencedor.
Finalizado el recorrido, el regreso a Pendones se realiza por el mismo camino, cerrándose el circuito en poco más de tres horas y media.
Además de momumento Natural, esta ruta es, por su belleza, una de las más conocidas de Asturias. Parte de la localidad de Soto de Agues, sigue paralela al río que da nombre a la ruta hasta la Cruz de los Ríos, donde se unen los ríos Alba y Llaímo, para, tras una sucesión de cascadas y pequeños saltos de agua, alcanzar un antiguo refugio de caza, hoy rehabilitado. Desde aquí podemos continuar hasta el lugar de nacimiento del río Alba, en los montes Llaímo. La vuelta la haremos por el mismo sitio.
Dificultad media. Antes el pueblo de Caleao, tomamos una pista que sale a la izquierda de la carretera. El camino discurre junto al río de los Arrudos, cruzándolo en varias ocasiones hasta llegar a la cabaña de Prendeoriu. Seguidamente llegamos al puente de la Calabaza y tras cruzarlo, comienza la subida por el desfiladero de Los Arrudos. Continuamos por la senda principal, a la derecha del río, para llegar a la Fontona, donde reemprenderemos el regreso por el mismo camino. Para los más avezados: este sendero de pequeño recorrido finaliza tras ascender a la Collada de Ubales en La Infiesta (duración 8 horas)
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